Intervención

Agosto 2012 – Estaría entrando en el tercer mes de embarazo. La cuenta lamentablemente se detiene y empezaremos otra vez de cero.
El 1 de agosto, a la hora de la intervención, a media mañana, aún no había sangrado. Estaba bastante nerviosa porque como he dicho antes, nunca antes había entrado en un quirófano. Todo pasó muy rápido. Me vinieron a buscar dos chicos que me bajaron al quirófano, me explican cómo hacen la anestesia general, y que la intervención va a durar unos 10 minutos, aunque el efecto de la anestesia será de media hora. Llegué al quirófano y desde ese momento no pararon de llegar personas que me hablaban desde diferentes sitios, y cada una me hacía algo diferente mientras me entretenían para que no me diera tiempo de pensar en nada. Una me cogió la vía, otra me puso algo de anestesia, otra me dijo que fuera respirando, otra…
Me despertó un celador. Fue como si hubiera dormido ocho horas. Estaba muy relajada. La verdad es que me encontraba muy bien, dormida pero bien, y no me enteré de nada.
Me subieron a mi habitación. Allí estaban mis familiares. Era miércoles, salí del hospital sobre las seis de la tarde. Después de todo el caos, llegué a casa, y fue entonces cuando me derrumbé.

Me da mucha pena. Al menos podría haber continuado uno de los dos. Me da más pena, y estoy más afectada de lo que imaginaba que podría estarlo, sólo que con el tema de la intervención no había tenido tiempo para parar a pensar en todo lo que me afectaba haberlo perdido. Haberlos perdido…
Que hubieran venido gemelos, hubiera sido una sorpresa muy fuerte. Mejor de uno en uno, pero bueno, si vienen dos, qué se le va a hacer. Pues habrá que llevarlo lo mejor que se pueda. Pero pensar que ninguno de los dos ha sobrevivido… ¿Ninguno de los dos?, eso me destroza más todavía. Podría haber habido una pequeña probabilidad de haberse mantenido al menos uno, pero no… En fin, prefiero dejarlo aquí.

Me mandaron tomarme unas gotas en las comidas y estar en reposo hasta el lunes siguiente antes de volver a trabajar. La verdad es que molestaba al andar y me daba algún que otro pinchazo en el vientre.

Sigo pensando en lo sucedido y me sigo viniendo abajo. No seré ni la primera ni la última que sufre esto, pero no sabes lo que se siente hasta que te pasa. Y deseo que no le pase a nadie y que las que podáis estar leyendo este diario, llevéis un embarazo maravilloso, igual que espero que sea el mío el día de mañana.