Casos cercanos

Como obsesionarse no es nada bueno, y tengo muy buenas amigas, el otro día una de ellas me contó un caso muy curioso, pero que me sirvió para abrir los ojos y darme cuenta que lo último que debo de hacer es justamente eso, obsesionarme.

El caso es el siguiente. Tiene cinco amigas que han tenido bebés sanísimos, y sin embargo, las cinco, su primer embarazo acabó en aborto. De las cinco hubo una que tardó casi un año en volver a quedarse embarazada, por esto, ahora mismo me encuentro más relajada, sin tanta presión y seguro que cuando me vuelva a tocar, irá todo fenomenal.