Dar a luz en el Nou d’Octubre – Parte II (O lo contrario a un parto normal)

Ya os comenté en una entrada anterior lo que me comentó mi ginecóloga de cómo iba a transcurrir mi parto en caso de no ponerme de parto por mí misma antes del 19 de noviembre.

Ella y su equipo tienen por costumbre no pasar de la semana 40 como os comenté y por ello, yo pequé de primeriza y de que eso estaba ya ahí y que me avisó con muy poco tiempo el tema de la inducción, etc etc.

Si mi ginecóloga, todo lo que me explicó en diez minutos, me lo hubiera explicado unos meses atrás, cuando le pregunté yo qué política seguían para los partos, y si se podía elegir el tipo de parto que una quisiera, etcétera, yo hubiera podido decidir si quería seguir con ella o irme  parir a otro hospital. Pero no, deja pasar el tiempo, te da largas, y luego encima una semana antes te dice que se te va a inducir si no te pones de parto antes.

Como ya os comenté en la otra entrada del mismo nombre, por un lado no me importaba llevarlo controlado ya que siempre me dijo la ginecóloga que iba a ser vaginal y nada hacía pensar que podría ser cesárea.

Y bueno, después de esta introducción, os dejo el relato de cómo fue mi experiencia como primeriza en manos de médicos que sólo quieren que no les despiertes un día cualquiera de parto y prefieren tenerte controlada por lo que pueda pasar.

Después de leerlo entenderéis por qué ha cambiado mi opinión de aceptar llevarlo programado a tener la sensación de no haber dado a luz, sino de que me la han sacado a la fuerza.

monitor fetalEl 18 de noviembre me volvieron a poner las correas en la consulta. Seguía igual. Pocas contracciones y no muy fuertes. Aún me quedaban días para ponerme de parto, de hecho podría haber pasado de la semana 40 y no hubiera pasado nada (palabras de mi matrona días más tarde quien también me comentó que mi parto no podía haber acabado de otra forma ya que fui al hospital más verde que una lechuga y normal que no dilatara. No me tocaba aún. La niña venía en la mejor posición posible para que hubiera sido parto vaginal si me hubieran dado tiempo. No estaba ni de 40 semanas. 39 semanas y 5 días. Si tienen contratado los quirófanos para los martes, se podrían haber esperado al menos al martes siguiente que cumplía con creces las 40 semanas, pero no).

Bueno, os cuento como transcurrió porque sino me enciendo y no cuento nada… Llegamos la noche del 18 al 19 de noviembre (lunas a las 12 de la noche). Como yo, había allí varias mujeres más, esperando a ser inducidas o con cesárea ya programa como quien espera la cola de la frutería. Repito que todo este pensamiento lo tengo después de pasar por todo lo que pasé.hospital

A las 6 de la mañana me llaman por teléfono a la habitación y me dicen que van a pasar a por mi para bajarme a sala de dilatación.Efectivamente, bajamos a la sala de dilatación. Me atienden dos matronas. Empiezan explorándome. Estoy verde, lo sé.

Me ponen un gotero de oxitocina para empezar a dilatar, y además sin comerlo ni beberlo y sin tiempo de reaccionar, una de las matronas me introduce una especie de pincho y me rompe la bolsa para favorecer las contracciones.

Me dejan teniendo contracciones cada vez más dolorosas y vienen aproximadamente cada hora a explorarme (cada hora que a mí me parecía que venían cada 15 minutos) y decían lo verde que seguía estando y que no dilataba. ¿Cómo voy a dilatar si aún no estoy de parto?

En fin, después de unas cuatro o cinco horas y de sondarme varias veces (porque además de no dilatar, no hacía pis y la vejiga se me hinchaba), vino un anestesista y me puso la epidural. Vi la luz, dejé de notar los enormes dolores de las contracciones, pero se paralizó el parto… Otra vez, más oxitocina y esperar a que se me vaya un poco el efecto de la epidural.

cesareaCuando ya llevaba varias horas así, sin dilatar casi nada, me dan la noticia más horrible de todas. Va a ser cesárea.

Imaginaos la gracia que me hizo la noticia. Después de estar sufriendo casi 7 horas, va y me dicen que me van a ser cesárea.

En ese momento el mundo se me vino encima y sólo pensaba en los (mínimo) cuatro meses de recuperación de la operación. Porque eso es lo que es, una operación y de las gordas. Cortarte la piel, los músculos, el útero… Vamos, lo que se llama cirugía mayor.

Entro en el quirófano a las 13.00h. Por supuesto encima, mi marido se va a perder un hecho importantísimo en su vida. El más importante, ver nacer a su hija. Segunda cosa que me pasó por la cabeza cuando me dijeron que iba a ser cesárea.Quirofano2

En el quirófano estuve muy acompañada, pero sola. Me falta mi marido. Mi gran apoyo. Yo no podía vivirlo junto a él, y él se tiene que quedar fuera en la sala de familiares… No es justo. A ver si cambian las cosas, porque una persona más en quirófano no molesta, la mujer está más tranquila al tener a su marido al lado, y el marido ve con sus propios ojos cómo nace su hijo/a.

Además de dosis extra de epidural, me preguntan que si quiero un poco de sedante. Digo que no, que estoy tranquila, pero por lo que pueda pasar durante la operación, a los pocos segundos, rectifico y digo que sí.

Al final entre la sedación, y la epidural, he de decir que no sentí nada. Sólo cuando estaban sacando a la niña, la enfermera que estaba en mi cabeza empezó como a empujar de mis hombros para poder sacar al bebé. Fueron dos o tres sacudidas y oí a mi niña llorar. Eran las 13.14h

Mi ginecóloga me la enseñó y cortó el cordón. Una enfermera la cogió en brazos y me la plantó en la boca para que le diera un beso. Luego la pesaron y después la limpiaron y vistieron. Fue cuando me la enseñaron por segunda vez, y la dejaron dentro de una especie (supongo yo que sería) de incubadora para tenerla calentita.

La pobre no dejaba de llorar y todo el mundo admiraba los pulmones que tenía.

Después de coserme, me pasaron a otra camilla y me pusieron a la niña a mi lado. Todavía estaba con los síntomas de la sedación y la verdad es que me parecía todo muy irreal y como si no fuera yo la que estaba viviendo aquello. Era como si lo estuviera viviendo desde fuera.

Nos dejaron a las dos en una sala aparte hasta que se me pasó la angustia de la anestesia y entonces ya salimos y nos subieron a planta.

Fueron 24 horas muy malas. Yo en la cama, con la anestesia de la epidural. No podía moverme. Todo lo tenía que hacer mi marido. Yo lo veía desde la distancia. Todo el mundo cogía a mi niña y a lo único que me podía limitar yo era a esperar a que me la pusieran junto a mí en la cama.

Hasta la mañana siguiente no me quitaron la sonda y entonces ya pude andar.

Era miércoles, sólo os diré que me fui del hospital el jueves por la mañana. Simplemente me tiraban los puntos y me mareaba un poco al estar de pie, pero para marearme en el hospital, prefería mi casa con mi cama, mi sofá, mi ducha…

También tengo que decir, que todo, dentro de lo que ha sido, ha salido bien. La niña tiene ya una semana y tanto ella como yo estamos genial. Bueno, ella mejor que yo. Duerme mucho más que yo (y que mi marido) y no tiene en la cabeza el parto que he tenido que hace que a veces tenga la sensación y frustración de no haber dado a luz, sino que literalmente, me la han sacado y además antes de tiempo y sin razón…

En la siguiente entrada os contaré como fue mi visita a la matrona a los días de dar a luz. No tiene desperdicio.

Y para vosotras, ¿cómo fue vuestro parto?

Por favor, hablad con vuestro ginecólogo e intentar sacarle toda la información posible de vuestro parto. No pequéis de primeriza como yo, y que os hablen claro. A mi esto me ha pasado, porque preguntaba y no me contestaba, iban pasando las semanas, y al final te plantas en unas fechas que te da hasta miedo cambiarte de hospital…